Esta particular estirpe, tiene su origen en la provincia de Cachapoal en las localidades de Doñihue y Machalí, donde la artesanal elaboración del licor marcaba el consumo en las tertulias locales.
Uno de sus mayores productores fue Amadil Vásquez quien, ya retirado, recuerda la época de gloria del aguardiente. 'En ese tiempo salían miles y miles de litros diarios', comentó.
Hoy, uno de los que mantiene la actividad productiva artesanal del aguardiente es Manuel Quezada, quien se inició en el oficio a los trece años y, actualmente, suma 70 años de experiencia.
27/7/2008