"Es una película, una historia de amor y de venganza. Si tú le sacas las artes marciales a Kiltro sigue siendo una historia con un contenido fuerte. Por eso yo le digo a la gente que no crea que es una película de puras patadas y que no va a entender de qué se trata", comentó Marko Zaror, protagonista de la cinta.
Los chilenos estamos acostumbrados a ambientaciones y actores asiáticos, pero Kiltro nos recuerda una realidad que se vive a diario en Santiago. Las peleas callejeras, el propio barrio Patronato y el norte de Chile son algunos de los escenarios donde el joven Zamir, de origen árabe, se preparará en compañía de su maestro para luchar por el amor de Kim, una descendiente koreana.
En el mencionado barrio comercial de Recoleta se desencadenan gran parte de la historias de Kiltro. El intercambio de razas que se vive a diario en ese sector dio pie a una nueva película del cine chileno.
La realización tuvo un costo de un millón de dólares. Son dos años de trabajo para que ningún detalle, especialmente los combates, tuviera imprecisiones.
2/2/2006