Las agresiones al personal médico por parte de delincuentes, de los mismos pacientes o de sus familiares, son más habituales de lo que podría pensarse. Y ocurren también en Santiago.
Un reguero de vidrios rotos marca el camino que dejaron los delincuentes que irrumpieron en el Hospital de Purranque. Perseguían a un adolescente de 16 años, que se metió al recinto para esconderse. Berta Vera, técnico paramédico del lugar, aseguró que "entraron haciendo pedazos todo, amenazándonos con cuchillos".
Varios pacientes y unos diez trabajadores fueron testigos del ataque, que por algunas horas generó un paro de funcionarios que exigían mayor protección.
Rosa Vegas, quien también trabaja en el Hospital de Purranque, explicó que "la semana anterior ya nos habían amenazado en un turno de noche, que se iban a vengar, por otro incidente que había pasado en un caso particular".
9/12/2005