En la jerga automovilística se denominan "piques", pero no son otra cosa que carreras clandestinas. Se realizan en todo el país, e Iquique no es la excepción.
Cada jueves, viernes y sábado los arriesgados automovilistas ocupan la extensa recta del sector llamado bajo molle para competir.
"Andan a más de cien kilómetros por hora, sin patente y con escape libre. ¿Entonces quien nos cuida?", se cuestiona Marcela Piddo, una de las vecinas afectadas.
Se reúne alrededor de una veintena de improvisados pilotos. No sólo corren. Además beben en la vía pública, poniendo en riesgo sus vidas y también las de los espectadores y transeúntes, muchos de los cuales vienen saliendo de alguna de las discoteques del sector.
2/8/2005