En pleno desierto de Atacama, el Río Huasco parece un milagro de la naturaleza: No sólo permite gozar de paisajes limpios y puros, sino también disfrutar de la más rentable actividad agraria del país.
Pero Atacama tiene también riqueza minera. Y esa es la que intenta explotar el proyecto Pascua Lama, que ha originado la resistencia de algunos sectores por el futuro del agua.
Primero, porque se removerán tres glaciares en la cordillera y luego, porque la actividad minera podría afectar el riego y la fertilidad del valle del Huasco.
Raúl González, presidente de los regantes de la zona, explica que otro aspecto importante "es la disposición de los estériles de este gran proyecto que van a ser depositados dentro de la cuenca y por lo tanto van a ser lixiviados con las precipitaciones naturales y nieve, lo que repercutiría en la acidificación de las aguas".
11/5/2005