Unas madres tienen algo en común. Sus hijos nacieron un con trastorno en el desarrollo del lenguaje que afecta la expresión y la comprensión. Se trata de la disfasia, una enfermedad que muchas veces se confunde con otras patologías.
Su correcta y pronta detección es sólo un primer obstáculo que deben sortear las familias de pequeños con disfasia. Desinformación, falta de capacitación en algunos docentes y en muchas ocasiones son literalmente discriminados.
Al respecto, el doctor Alfonso Correa, psiquiatra del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, comentó que "en la medida que interactúen con niños de desarrollo normal de lenguaje, que estén con niños que potencien sus habilidades propias para comunicarse, siempre que exista un ambiente de respeto, de entender la comunicación que él tiene, es importante que pueda ser en integración".
Las madres tienen dos alternativas: las escuelas de lenguaje y los colegios municipales o subvencionados que cuenten con un programa de integración.
4/5/2005