En el Puerto de Antofagasta se vivieron momentos llenos de ilusión y nerviosismo. El mago local Vlakar presentó un número temerario.
Amarrado completamente con cadenas, fue introducido en un baúl de metal cerrado por candados, siendo sumergido con la ayuda de una grúa a cuatro metros de profundidad en el mar.
A contar de ese momento, 90 segundos estaban programados para el desenlace de la prueba, dos minutos después aún no había rastros del mago, por lo que el equipo de seguridad procedió a retirar el baúl del mar.
16/2/2008