Los merengues necesitaban dar vuelta el 1-2 sufrido en Italia, pero su mezquino juego ofensivo, sumado a la buena labor del rival, le complicaron las cosas desde el primer minuto.
Sólo un par de arranques de Robinho y unos remates de Julio Baptista complicaron a la zaga italiana, que supo controlar los embates madridistas, permitiendo así mantener su valla invicta tras los primeros 45 minutos.
En el complemento los dirigidos de Luciano Spalletti comenzaron a mejorar su juego, especialmente desde el medio terreno hacia adelante, lo que le otorgó mayores opciones de abrir la cuenta.
5/3/2008