Las campanas de las principales iglesias de La Habana, en Cuba, repicaron por media hora y las banderas estaban a media asta a través de toda la isla. El país entero lloró la muerte del Papa.
El Gobierno de Fidel Castro decretó tres días de luto oficial. Su Santidad visitó Cuba en enero de 1998 en un viaje histórico que ayudó, sin duda, a mejorar las relaciones entre la isla y El Vaticano.
Al proclamarse la revolución, Cuba se denominó un estado ateo y las muestras de fe o actividades religiosas estaban prohibidas. Después de la visita papal, muchas iglesias reabrieron y la asistencia de fieles no paró de crecer.
El 25 de diciembre fue declarado feriado, aunque no se aclara si es por motivos religiosos. De momento, el Gobierno cubano no ha confirmado si Fidel Castro asistirá al funeral en El Vaticano.
3/4/2005