El juego consiste en llenar la capacidad de troncales, alimentadores y Metro. El que la sobrepasa se lleva todas las cartas. Gana el que consigue la mayor cantidad de dinero y el menor índice de amargura. Si el nivel de infelicidad es alto, no importa cuanta plata se consiga, ese jugador, definitivamente, pierde.
El juego cuesta aproximadamente tres mil pesos y se perfila como la entretención de las tardes de verano.
Después de un año de nuevos recorridos, esperas eternas en los paraderos, y buses y el Metro repletos, este juego es la mejor terapia.
12/12/2007