El 24 de julio de 2004, mientras se desarrollaba una misa presidida por el padre Fautino Gazziero, un joven entró a la Catedral y apuñaló reiteradamente al clérigo, quien minutos más tarde murió desangrado frente a una multitud horrorizada: el asesino era Rodrigo Orias.
Desde la resolución de la Justicia, el muchacho ha estado interno en el psiquiátrico de Putaendo y sólo bajo supervisión de especialistas sale al pueblo y también hacia San Felipe.
Pese a lo anterior, Rodrigo cree que puede rehacer su vida, aunque con controles permanentes y con medicamentos por el resto de sus días.
"No lo hice porque quise, sino porque sufrí una enfermedad que me llevó a ello. O sea, me enfermé y cometí el delito. Yo diría que no tengo culpa", recordó el joven.
8/5/2006